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EL VERDUGO SILENCIOSO: HABLEMOS SOBRE VPH!

Los Virus del Papiloma Humano son una familia de más de 100 subtipos, de los cuales 15 tienen un alto riesgo para el desarrollo del cáncer de cuello uterino Actualmente está ampliamente probado que la causa principal del cáncer de cuello de útero es la infección persistente por el VPH. Esto quiere decir que todos los cánceres de cuello de útero presentan una infección previa por el VPH. Este riesgo puede ser controlado y reducido mediante exámenes periódicos, ya que el cáncer, normalmente, tarda mucho tiempo en desarrollarse

Este virus infecta los estratificados con una alta especificidad y están asociados con la aparición y persistencias de benignas y malignas.

Hay muchos tipos de VPH. Algunos de ellos pueden ocasionar cambios en el cuello uterino de la mujer que, con el paso del tiempo, pueden convertirse en cáncer, aunque en la mayoría de las mujeres el VPH desaparece por si solo sin ningún problema.

Los tipos de VPH asociados al cáncer de cuello de útero se llaman VPH de alto riesgo oncogénico (VPH-AR). Se han aislado más de 150 tipos de VPH diferentes, de ellos más de 30 infectan el aparato genital y de ellos unos 15 se sabe que están relacionados con algún tipo de cáncer. Los tipos 16, 18 y 45 son los que con mayor frecuencia se han encontrado en mujeres que tienen cáncer de cérvix

El VPH es un virus común que se puede transmitir de persona a persona durante las relaciones sexuales. No es necesario el coito para contagiarse, basta el contacto de las zonas genitales. El intercambio de juguetes sexuales también puede ser vehículo de transmisión del VPH así como también por vía vertical (madre-hijo durante el parto). La infección por el VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente entre las mujeres, tanto en las relaciones heterosexuales como homosexuales.

El virus del papiloma humano es tan común que la mayoría de las personas lo contraen en algún momento de su vida, pero por lo general, no causa síntomas, por lo que no se sabrá si se tiene. Se estima que el 70 % de las mujeres pueden infectarse por VPH a lo largo de su vida. En un pequeño porcentaje está infección puede reconocerse porque aparecen verrugas genitales, pero para la gran mayoría pasará desapercibida.

Es difícil saber cuantas mujeres son portadoras del VPH. Se estima que en los países desarrollados serían portadoras menos del 10 % de las mujeres, y en los países en vías de desarrollo algo más del 15 %. La gran mayoría de las infecciones por VPH son transitorias, no producen síntomas y tienen una duración variable, desapareciendo alrededor del 70 % de las mismas un año después de haberse contraído la infección, aunque los tipos de alto riesgo oncogénico son los de mayor duración

Cualquier persona que mantenga o haya mantenido relaciones sexuales (tanto heterosexuales como homosexuales). En algunos casos, como los siguientes, las probabilidades de infectarse son mayores

  • Haber iniciado las relaciones sexuales muy joven, antes de los 20 años.
  • Tener varias parejas sexuales.
  • Tener una pareja sexual que mantiene o ha mantenido relaciones con varias parejas.
  • Padecer o haber padecido otras infecciones de transmisión sexual.
  • Fumar.
  • Tener una inmunodepresión (disminución de las defensas), congénita o adquirida, especialmente si es debida a infección por el VIH.
  • Haber tenido muchos embarazos.
  • Usar anticonceptivos orales durante mucho tiempo

La mayoría de las infecciones por el VPH son asintomáticas y desaparecen sin tratamiento. No obstante, algunas producen cambios en el epitelio o cáncer.
La infección genital por los tipos de VPH de bajo riesgo se asocia con las verrugas genitales; por otro lado la infección persistente por los tipos de VPH de alto riesgo se asocia con casi todos los cánceres de cuello uterino y muchos cánceres de vulva, vagina y regiones anales.

¿Cómo se detecta el VPH?
Mediante el examen citológico (PAP) o histopatológico. Sin embargo, el PAP presenta un significativo porcentaje de falsos negativos que alcanza, dependiendo del laboratorio, hasta 20-30% de los frotis examinados. Además, debe considerarse que la detección indirecta de VPH mediante estos exámenes, no permite la tipificación viral, importante información en el momento de categorizar subgrupos de pacientes desde una perspectiva clínica práctica. En ese sentido, diferentes grupos han utilizado la técnica de reacción de la en cadena (PCR) para su detección y tipificación

Para la evaluación del tracto genital interno femenino, se diseñó el , el cual con la aplicación previa de una solución de acido acético de 3 – 5 % durante 3 a 5 minutos, se ha convertido en una herramienta diagnostica importante

¿Existe un tratamiento específico para el VPH?

Aunque todavía no existe una cura para las infecciones causadas por el VPH, sí hay tratamiento para las lesiones (precancerosas y cancerosas) y las verrugas que causan sus distintas cepas. La citología vaginal es, hasta ahora, la prueba más eficaz para la detección de los cambios celulares causados por la infección con el VPH. Cuando tales anomalías se identifican, en consulta el médico debe hacer una observación más directa de las áreas afectadas en las paredes de la vagina y el cuello del útero a través de un colposcopio, así como tomar una biopsia (muestra) para su análisis en laboratorio. A partir de los resultados, se fija el tratamiento a seguir.

El manejo de las lesiones que se desarrollan en el cuello del útero depende de si estas son de bajo grado o de alto grado. Aunque las de bajo grado muestran presencia de VPH, lo más probable es que no acaben convertidas en premalignas o malignas. En el 85 % de los casos se curan espontáneamente al cabo de dos años en promedio. No obstante, estas mujeres deben someterse a un seguimiento estricto que incluye la práctica de la citología a intervalos más cortos, hasta tanto se logre determinar que la infección por VPH y los cambios celulares inducidos por éste se han controlado.

Si las lesiones son de alto grado (precancerosas o cancerosas) el tratamiento a seguir depende de factores como el grado de avance de la enfermedad, la edad de la mujer y el número de hijos que tenga. Cuando se trata de mujeres jóvenes, y sólo están afectadas por lesiones premalignas, los esfuerzos se orientan a tratar de que conserven su útero, “si este es el caso se recurre a la conización o extracción de la porción del cuello del útero que esté afectada por lesiones malignas o premalignas; aun así, esto podría comprometer su fertilidad”. En casos seleccionados el médico puede optar por la , para no tener que extirpar tejido. Consiste en enfriar el área comprometida para destruir las células afectadas. Cuando se trata de cáncer se opta por la histerectomía (extracción total del útero). Si el cáncer es invasivo (es decir, que afecta a otros órganos) el tratamiento incluye radio y quimioterapia.

Es importante anotar que si las lesiones de alto grado se detectan a tiempo (y sólo afectan al útero), con tratamiento oportuno y seguimiento adecuado la probabilidad de que estas mujeres se curen es alta. Se estima que la tasa de sobrevida a cinco años es superior al 95% en estos casos. Durante los siguientes dos a cuatro años, estas mujeres deben estar bajo estricto seguimiento; la periodicidad de las pruebas (citología y colposcopia) y de los controles será fijada por el médico, dependiendo de cada caso.

¿Cómo se tratan las verrugas o condilomas?

Se puede optar por una de varias opciones para tratarlas: extirparlas quirúrgicamente, eliminarlas por congelación (crioterapia), vaporizarlas con rayo láser, quemarlas con un electrocauterio o aplicar sobre ellas (y en varias sesiones) químicos como el .Lo más recomendable es que el tratamiento se haga en pareja, para evitar que haya mutuo contagio. Mientras la enfermedad esté presente, deben evitarse las relaciones sexuales. Las mujeres que presenten este tipo de lesiones, deben someterse a una citología vaginal para descartar lesiones internas

¿Se utiliza la vacuna como medio de prevención?

Se cuenta actualmente con la vacuna y de acuerdo con el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos, ha manifestado que si todas las mujeres se vacunaran contra el virus del papiloma humano (VPH) y su protección fuera de largo plazo, sería posible reducir hasta en dos terceras partes el número de muertes por cáncer de cuello uterino en el mundo. De otra parte, la vacuna llevaría a disminuir la necesidad de atención médica, la práctica de biopsias y de procedimientos indicados para hacer seguimiento a las citologías vaginales que arrojen resultados anormales

¿Disponemos de estas vacunas en Colombia?

En Colombia hoy se comercializan dos vacunas contra esta enfermedad: una de ellas es Cervarix, de laboratorios GlaxoSmithKline; se trata de una vacuna bivalente, porque inmuniza contra los peligrosos tipos 16 y 18 del virus; algunos ensayos con este biológico mostraron también protección contra las variedades 45 y 31 del VPH, que junto con el 16 y el 18 son responsables del 80% de los potenciales casos de cánceres de cuello uterino. De esta vacuna se requieren tres dosis, que se aplican por vía intramuscular con el siguiente esquema de intervalo de tiempo, a los 0, 1 y 6 meses.

La otra es Gardasil, de Merck, Sharp and Dohme; se dice que es tetravalente porque protege contra los tipos del virus del papiloma humano, 6 y 11, que causan verrugas genitales, y los 16 y 18, responsables del 70% de los casos de cáncer .
Esta se administra en tres dosis a los 0, 2 y 6 meses. Pese a que estos biológicos proporcionan una inmunidad alta, es claro que entre el 20 y el 30 % de los casos de cáncer cervical y el 10% de los casos de verrugas genitales no serían evitados por estos biológicos.

Tampoco impiden el desarrollo de otras infecciones de transmisión sexual ni sirven para tratar la infección por VPH (cuando ya se ha desarrollado) o las lesiones precancerosas o cancerosas

¿Para quiénes están indicadas en Colombia?

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) otorgó registro sanitario a Gardasil en diciembre del 2006 para niños y adolescentes entre los 9 y los 17 años y mujeres del os 18 a los 26 años. Cervarix, que también cuenta con registro del INVIMA, está recomendada para niñas y mujeres a partir de los 10 años.
En general se considera que la protección de estos biológicos es mayor cuando se aplica a personas que no han iniciado su vida sexual

A quién protege la vacuna del VPH?: La vacunación frente al VPH protege frente a cuatro tipos de virus (6, 11,16 y 18), dos de los cuales, el 16 y18, son responsables en conjunto del 70% de todos los casos de cáncer de cuello de útero. Las vacunas para prevenir la infección por VPH protegen a las personas que todavía no han sido infectadas, por lo que, como norma, sólo debe ser ofrecida a las jóvenes que no han iniciado su actividad sexual. Serán necesarias décadas antes de que la incidencia de cáncer de cérvix disminuya debido a la vacunación

¿Sirven para mujeres adultas?

Las mujeres adultas obtienen protección cuando no han tenido contacto con las cepas del virus contra las cuales inmunizan la vacuna. Si se trata de mujeres que ya son portadoras de las cepas más riesgosas del virus, como la 16 y la 18, lo más probable es que, a causa de la infección, ya hayan desarrollado lesiones precancerosas o cancerosas. Si este es el caso, la vacuna no aporta nada, pues no sirve para tratar la infección por VPH o las lesiones que este genera

¿Por cuánto tiempo protegen las vacunas contra la infección?

Algunos modelos matemáticos estiman que esta podría alcanzar hasta los 20 años, pues la verdadera duración de la inmunidad de ambas vacunas no se conoce todavía y están en curso investigaciones para establecer qué tan extensa es dicha protección

¿Es necesario seguir haciéndose la citología después de la vacunación?

Debido a que las vacunas no protegen contra todos los tipos de VPH (hay más de 100 cepas, alrededor de 40 de las cuales afectan el área ano-genital y se transmiten por vía sexual), las citologías vaginales para la detección temprana de cáncer de cuello uterino siguen siendo esenciales para detectar lesiones precancerosas

¿Cómo afecta el VPH la relación de pareja?

Si una pareja tiene la infección por VPH lo habitual es que se contagien mutuamente. Esto significa que, si se identificó el VPH en las pruebas de una pareja, lo más probable es que la otra pareja también sea portadora, aún cuando no presente signos o síntomas. De otra parte es importante tener presente que:

  • Tener el VPH no significa que se este teniendo una relación sexual con otra persona deferente a la pareja.
  • No hay forma de saber con certeza cuándo se contrajo el VPH o quién se lo transmitió. Una persona puede tener el VPH durante muchos años antes de que se le detecte.
  • Los preservativos reducen las probabilidades de transmitir el VPH a sus parejas futuras, si se usan en la forma correcta. Pero el VPH puede infectar las áreas que no cubre el condón, por lo tanto no protegen totalmente contra el VPH.
 
 
 
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