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Declaración por la Ciudadanía Universitaria

DECLARACIÓN POR LA CIUDADANÍA UNIVERSITARIA

Esta Declaración por la Ciudadanía Universitaria tiene como propósito fundamental generar las condiciones propicias para el ejercicio de las funciones misionales de la Universidad Industrial de Santander. La Dirección de la Universidad velará de manera asidua por el cumplimiento de los compromisos adquiridos en ella.

PRINCIPIOS Y VALORES

La Declaración por la Ciudadanía Universitaria se cimenta en el reconocimiento de principios y valores culturales preferenciales:
El respeto a la dignidad humana. Se funda en la exigencia de tomar al otro como un fin en sí mismo y no como medio y supone el reconocimiento del valor de cada individuo como un ser único e insustituible; el respeto por la integridad física, moral y psicológica de la persona humana y por sus derechos políticos, sociales y culturales.
La autonomía moral. Compromete la capacidad del ser humano para decidir de manera libre y autónoma acerca de sus propios fines sin permitir que sea otro quien los elija en su lugar.
La legalidad. Entendida como el acto de regir el comportamiento de los universitarios de acuerdo con la normatividad que la Institución, en ejercicio de su autonomía, ha determinado.
La legitimidad. Estado social de confianza fundado en el reconocimiento de que la normatividad y el gobierno de una institución buscan el bien común.
Actitud dialógica. Se funda en el principio de que sin disensos no hay consensos y en la capacidad de suministrar razones y motivos en prácticas discursivas y argumentativas. Presupone el reconocimiento del otro como interlocutor válido y, a partir de la contrastación de los diferentes puntos de vista sobre la realidad, la posibilidad de modificar las propias convicciones y de reconocer y rectificar los propios errores.
Tolerancia activa. Promueve el reconocimiento mutuo de las diferencias y su inclusión en prácticas discursivas y deliberativas.
Participación. Se asume como una actitud y una acción de compromiso permanente con la realización de los objetivos misionales de la Universidad. Contribuye a la cualificación de las decisiones que inciden en los órganos colegiados.
La responsabilidad. Supone la opción racional y la exigencia de dar cuenta de las consecuencias que se derivan de las acciones y elecciones.
La veracidad en la información. Se funda en la exigencia recíproca de validar la comunicación con base en informaciones de primera mano y sin lesionar el derecho de la persona a la protección de su intimidad.

COMPROMISOS MÍNIMOS POR LA CIUDADANÍA UNIVERSITARIA

  1. Defender y promover los Derechos Humanos. Impone el respeto a las personas y a los bienes primarios sin los cuales no es posible la realización de una vida digna (el derecho a la vida, la integridad física, la autonomía moral, la libertad de expresión y movimiento y el desarrollo personal).
  2. Reconocer la Ciudad Universitaria. Conlleva las condiciones de pertenencia y estimación de la ciudad. La pertenencia es pública y comprobable; la estimación es mutua y recíproca y se manifiesta en el deber de cuidado, construcción y preservación de los bienes públicos.
  3. Ejercer de forma activa la ciudadanía. Exige el reconocimiento de la persona individual como sujeto de deberes y derechos, es decir, comprometido con la defensa y promoción de los valores y principios preferenciales que autorregulan la vida universitaria.
  4. Reconocer al otro como interlocutor válido. Exige la aceptación de que el diálogo tiene carácter vinculante; compromete tanto al individuo que dialoga como a quienes legalmente representa.
  5. Ejercer la autonomía individual. Implica la capacidad de tomar decisiones propias y de asumir las consecuencias que de ellas se derivan.
  6. Reconocer la institucionalidad. Exige, respetando el derecho al debate y a la protesta civilizada, la aceptación de que la comunidad y el campus universitario están regidos por un Gobierno universitario, facultado legalmente con el derecho y el deber de administrar; por lo tanto, las decisiones que tome deben ser cumplidas por toda la comunidad universitaria.
  7. Cumplir los compromisos con la sociedad. Conlleva que la Universidad realice de forma permanente e ininterrumpida sus funciones misionales: investigación, docencia y extensión, para contribuir al desarrollo regional y nacional.
  8. Defender el carácter público de la Universidad. Exige que el medio universitario sea un escenario abierto y disponible para su buen uso, orientado hacia el interés general. La Universidad es un bien social en el que todos los ciudadanos tenemos derechos y deberes. Requiere la responsabilidad individual y la rendición de cuentas.
  9. Construir una cultura de paz. Exige compromiso con una pedagogía de la paz y con la búsqueda de la resolución de los conflictos a través de la argumentación y la consolidación de un escenario de convivencia pacífica en donde el cierre de la Universidad, la obstrucción del ejercicio de las funciones académicas y laborales, las prácticas violentas e intimidatorias, el vandalismo y las conductas delincuenciales, vinieren de donde vinieren, no tienen cabida.
  10. Practicar como modelo de acción política de los universitarios la participación democrática pluralista. Implica que la ciudad universitaria se construye y se renueva gracias al concurso de las propuestas y acciones de todos y cada uno de los miembros de su comunidad.
  11. Reconocer los principios inherentes a la ética de la información. Exige no sólo transparencia, pertinencia y suficiencia, sino además los criterios de veracidad y de verificación de las fuentes y un sentido de responsabilidad frente a su difusión.
 
Bucaramanga, julio de 2007.