Información General
Presentación de la Escuela de Ingeniería Química
Misión

La Escuela de Ingeniería Química de la Universidad Industrial de Santander hace suya la misión institucional y en consecuencia, desde su campo específico de la disciplina y la profesión, tiene como propósito la formación integral de la persona en sus dimensiones subjetiva, social y científico tecnológica.

La dimensión subjetiva del desarrollo humano se refiere al desenvolvimiento físico, estético, afectivo y de las capacidades personales para la expresión y la comunicación de sentimientos, conocimientos y pensamientos.
La dimensión social apunta a la formación de ciudadanos con cualidades de liderazgo, que sean partícipes críticos y activos en procesos de cambio hacia el progreso y mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad; con criterios de responsabilidad social, autonomía, ética y solidaridad.
La dimensión científico – tecnológica impulsada en la Escuela de Ingeniería Química hace referencia al desenvolvimiento de las capacidades personales para aprender, aplicar y generar conocimientos en un ambiente complejo, multicultural e interdisciplinario; para crear, diseñar y dirigir sistemas de operaciones y procesos químicos con criterios de seguridad, uso racional de la energía, productividad, innovación, preservación y mejoramiento del medio ambiente. También está relacionada con la visión prospectiva del contexto de la profesión y de la sociedad para participar en procesos de investigación y desarrollo tecnológico y para proseguir a lo largo de su vida en un proceso continuo de educación.
 
Visión

La Escuela de Ingeniería Química tiene como pilares fundamentales: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser . Se trata del desarrollo de las potencialidades de la persona para comprender el mundo, para actuar sobre él, para convivir como ciudadanos y en su conjunto; para ser lo mejor de sí mismo. El desarrollo de las potencialidades se refleja en las competencias personales específicas de acuerdo con su profesión o campo de trabajo.

Para ser competente en algo es necesario saber los conocimientos básicos y los modos de avanzar en el conocimiento de aquello en lo que se es competente; más que el conocimiento, es necesario tener la prudencia para dar sentido y valor al saber en el entorno específico en que se desenvuelve la persona; es decir, es necesario contextualizar el saber y reconocerse a sí mismo como un ser inacabado que está en proceso permanente de búsqueda y de formación.
El ejercicio de la ingeniería química, enmarcado en la misión de la Escuela y en los pilares propuestos por la comisión de la UNESCO, supone la formación de competencias específicas entre las cuales destacamos tres: competencia comunicativa, competencia científica y competencia tecnológica.
La competencia comunicativa hace referencia a la capacidad de la persona para establecer relaciones con sí mismo y con su entorno familiar, laboral y social. La comunicación es expresión de la dimensión subjetiva de la persona e incluye la capacidad para comunicarse en lengua materna; en el lenguaje de la ciencia, la tecnología y las matemáticas; en un lenguaje internacional como el inglés; y mediante las herramientas tradicionales y modernas de la comunicación.
La competencia científica hace referencia a la fundamentación en los principios y leyes de las ciencias naturales (física, química, biología, matemáticas); a la inserción de la persona en la cultura científica moderna del conocimiento particular, objetivo, sistematizado, perfectible; a la capacidad para participar en los debates modernos que guían el curso de desarrollo de la ingeniería, determinismo e incertidumbre, orden y caos, escalas de espacio, escalas de tiempo, entre otros.
La competencia tecnológica se enlaza con la característica fundamental del ingeniero: hacer con fundamento en el saber. La ingeniería aplica las ciencias básicas a la solución de problemas específicos y al hacerlo contribuye al desarrollo de las ciencias naturales; sin embargo, su hacer no se agota en la aplicación de las ciencias básicas, sino que también formula problemas específicos de la ingeniería, desarrolla métodos de trabajo, de búsqueda de conocimientos, de formas de investigación propias y genera nuevos cuerpos de conocimientos, como el tecnológico. La tecnología, el hacer con fundamento en el saber, es un concepto del siglo XIX que se formaliza en el siglo XX en saberes como la teoría de sistemas, la administración, los fenómenos de transporte, la informática, las teorías del control, la automatización y los avances de la termodinámica.
La formación integral es una aspiración que hace parte fundamental de la misión institucional. La yuxtaposición de pilares de formación y de competencias no garantiza la formación integral; antes bien, puede inducir a una visión fragmentada de los saberes y del mundo.
Es necesario proponer actividades académicas en las que se fundan los pilares de formación y las competencias, y se potencie una sinergia creativa que sirva de columna vertebral y sostenga e integre el currículo. Proponemos como tales actividades el diseño, la investigación básica y el desarrollo tecnológico.
El diseño integra la comunicación, la fundamentación científica y el hacer con fundamento en el saber. La investigación, sea en el sentido estricto de generar nuevos conocimientos u orientada a la formación del espíritu científico, es una actividad creativa que fusiona las competencias comunicativa, científica y tecnológica. La investigación y desarrollo tecnológico tiende un puente de comunicación entre la sociedad y la ingeniería como disciplina para buscar respuestas a problemas específicos, mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología.
En esta perspectiva de propósitos de formación, la comunicación, la ciencia y la tecnología son pilares de desarrollo humano, de formación para conocer, hacer, convivir y ser. El medio universitario, plural y multicultural, es el soporte de la formación del ingeniero y le ofrece posibilidades de universalización, confrontación, ubicación y reorientación de su propia formación.
 
Reseña Histórica

El programa de Ingeniería Química de la UIS fue creado en 1948 cuando se fundó la Universidad. Desde entonces, ha mantenido un desarrollo cuantitativo y cualitativo que le ha valido para mantener una posición de liderazgo en el contexto nacional. Este programa es reconocido como pionero en el ofrecimiento de la maestría  (1968)  y doctorado en Ingeniería (1991), y durante toda su historia ha mantenido una demanda suficiente y de alta calidad.