Información General
Presentación de la Escuela de Química
Misión
El programa de Química de la Universidad Industrial de Santander tiene como misión la formación de químicos profesionales capaces de desempeñarse con excelencia en el mundo laboral. Posee un programa académico ajustado a estándares nacionales e internacionales y articula sus actividades docentes, investigativas y de extensión con el fin de generar, conservar, contextualizar y divulgar los saberes químicos.
 
Orienta su labor hacia los principios universales del método científico, practicando en todo su quehacer -sujeto a una constante reflexión crítica- la libertad, la autonomía, la tolerancia y el respeto al ser humano, como valores fundamentales para el desarrollo de sus procesos de enseñanza y de aprendizaje, de investigación y de extensión a la comunidad.
 
Sustenta su trabajo en la capacidad laboral de sus empleados, en la excelencia académica de sus profesores y en la calidad humana y compromiso de todos sus integrantes con los propósitos institucionales. Impulsa a sus estudiantes a ser protagonistas de su propia formación profesional y aporta a la comunidad su capacidad investigativa a través de asesorías y servicios técnicos especializados.
 
Justificación
El programa de química de la Universidad Industrial de Santander nació en 1971, como una respuesta a la necesidad de plasmar en un programa académico de calidad lo que se había esbozado como un departamento de química, adscrito a la División de Ciencias Básicas y encargado de centralizar las actividades docentes de la química. El nuevo programa propendía por hacer una carrera cuyo fin era el de formar científicos investigadores con la convicción de que ésa era la única forma de lograr los profesionales que el país estaba requiriendo para lograr su desarrollo.
 
El nuevo programa propendía por hacer de la química una carrera universitaria diurna, creativa, cuyo fin era el de formar científicos investigadores con la firme convicción de que ésa era la única forma de lograr los profesionales que el país estaba requiriendo para lograr su desarrollo.
 
Hoy, 36 años después, y a pesar e los grandes avances logrados, continúa siendo válida la premisa inicial: Nuestro país necesita de profesionales idóneos y de científicos calificados para enfrentar los retos de toda índole que impone la sociedad moderna, lo cual sólo es posible a través de una excelente educación que permita reconocer las enormes posibilidades de desarrollo que ofrece la ciencia. La modernización del país, y las exigencias de la sociedad sometida a esos procesos de transformación, impulsados principalmente por la nueva concepción de Estado que la Constitución política de 1991 produjo, han obligado a una reformulación del sistema educativo para responder a las necesidades de formación de las personas dentro de un marco de comportamiento ciudadano ético, democrático y autónomo, con sensibilidad estética y social, capaz de desempeñarse productiva y creativamente en una sociedad cada vez más tecnificada, pero a la vez marcada por profundas desigualdades e injusticias que tienen a una gran mayoría de los habitantes en condiciones de vida inadmisibles.
 
El Programa actual de Química busca dar cabida a toda una serie de necesidades, requerimientos y actividades, que, enfocadas dentro de sus tres pilares -docencia, investigación y extensión- permiten ofrecer hoy un currículo académico actualizado, de alta calida, acorde con las tendencias de la Ciencia en general y de la Química en particular y consecuente con la Misión de la Universidad Industrial de Santander.
 
Reseña Histórica

Al intentar hacer una reseña de la Química en la UIS, como buenos y orgullosos herederos de los remotos Alquimistas, queremos mantener vivos nuestros propios antecedentes. Todo empezó para la Química en Colombia cuando Milquiades el gitano trajo la Alquimia a Macondo y cuando el Profesor Antonio García Banús, valenciano de origen y candidato al premio Nobel, trajo la Química a la academia en la Universidad Nacional en los años treinta.
 
Se reconoció en Colombia por ese entonces, que sin ciencia no se puede pensar en el desarrollo de un país. Por esa razón fueron traídos a Colombia el Dr. García Banús y varios colegas suyos, entre ellos el Profesor Rodolfo Low Maus, el profesor Enrique Murtra y otros. Con ellos se formó el primer núcleo de Químicos, que se localizó en el sótano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, que para ese entonces estaba ubicada en el parque de los Mártires en Bogotá. Allí empezó a funcionar la carrera de Química y el 30 de octubre de 1942 se graduó la primera promoción de Químicos en Colombia. Durante sus primeros años la carrera tuvo una concepción científica con la idea de formar Químicos investigadores que contribuyeran con sus innovaciones, sus conceptos y sus adaptaciones al crecimiento del país.
 
Pasada la II guerra mundial con la influencia de las compañías transnacionales y con la llegada al país de las llamadas industrias de patente, se varió la concepción hacia una carrera de Química de servicio para la industria, que desafortunadamente tuvo el efecto de reducir al químico a un auxiliar de laboratorio. Sobre los vaivenes de la orientación de la carrera de Química en la Universidad Nacional. Cubillos, Poveda y Villaveces hacen un interesantísimo recuento en su libro "Notas para una Historia Social de la Química en Colombia", en la que dividen el proceso de desarrollo de esta ciencia en cinco estadios: el primero se refiere al período anterior a 1920, cuando la Química era practicada en el país por profesionales de otras disciplinas y por algunos químicos formados en el exterior, que por varios factores no alcanzaron a formar una comunidad química. Predominaba en el país la producción agrícola, frente a una industria incipiente y artesanal.
 
El segundo estadio se enmarca dentro del proceso de industrialización del país, hacia los años treinta. Se establecen en esa época plantas para la producción de cloro, de ácido sulfúrico, de cemento, de refinación de petróleo y procesos para la explotación y beneficio de minerales, entre otras. Esto crea una demanda grande de profesionales químicos y en esta época se se estableció el Laboratorio Químico Nacional y se iniciaron las carreras de Química e Ingeniería Química en Bogotá, se fundan las asociaciones profesionales y aparecen las primeras publicaciones químicas.
 
Diferencian los autores de la citada obra un tercer estadio de la Química por influencia directa del clima generado en la postguerra. Con la llegada al país de las industrias de patente, con plantas diseñadas y armadas en el exterior, pierde el químico su papel de creador y se lo relega a una posición de analista al servicio del control de calidad. Esta situación tiene una gran influencia en la academia y el pensum del químico se adapta a las nuevas circunstancias.